Yo tenía 15 cuando nació mi primer sobrina, la hacia dormir en mi pecho cantándole mientras la paseaba por mi casa, recuerdo la sensación exacta, ella lentamente caía en un sueño profundo mientras yo seguía tarareando canciones que no tenían nada que ver con las canciones de cuna. 

Empatizaba con esas pequeñas cosas que siempre charlamos en las sesiones, la sensación de replicar la seguridad que tenía en la panza; entendía que la vibración de mi voz, el movimiento, las palmaditas y la cercanía de mi cuerpo la hacían sentirse a salvo y dormirse. 

Ahora la enana que destronó mi puesto de “la más chica” de la familia esta enorme, pequeña inmensa 💛

Años después llegó el enano torbellino, yo estaba de viaje cuando nació y lo conocí varios meses después de su nacimiento, fue el pequeño impulsor para que arrancara a hacer fotos de familia en unos intentos de sesión newborn que otro día, cuando junte fuerzas, mostraré jaja.

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Y si extiendo un poco más el título de tía llego a los trilliz más hermosos de mi planeta, acá ya inauguré titulo de madrina, tampoco estuve cuando nacieron pero si que los sentí cerquita. Yo estaba en algún lugarcito perdido del mapa, abajo de un árbol enorme de mango, me desperté de madrugada para estar en contacto con mi familia, pues era el día de su nacimiento y entre una cosa y la otra en respuesta a mis mensajes intensos recibí una foto desde el quirófano, ahí estaban recién nacidos, hermosos, perfectos “Bienvenidos”.

Estamos en agosto y éste es el mes de mis sobris, todos nacidos en Agosto, los niños más perseguidos por mis cámaras - “tenes muchas cámaras” diría Milo.

De vez en cuando me ve sacar tímidamente alguna para robarle momentos sin interrumpirlo¿A quien quiero engañar? Los más chicos son los primeros en notar cuando estás por hacer algo, pero ya tenemos nuestro pequeño acuerdo tácito, sabe que nunca le pediré que pose y el sigue en su mundo mientras yo voy contando su historia en fotos. 💛