Pase muchos años registrando momentos importantes en la vida de las personas.
Momentos que merecían mi sensibilidad al mil, estar ahi dispuesta, atenta, observando, registrando pero ademas conectando con las emociones de cada situación y familia. Porque si te hiciste fotos conmigo, sabes que hago mucho más que sacar fotos y que entrego mucho más que un simple registro.
Hace un tiempo que no pude más, preferí dejar de fotografiar porque no tenía sensibilidad disponible para otros más que para mí. ¿Cómo se atraviesa un duelo? Bueno, como se pueda.
Yo decidí de la manera más acuariana que existe en el mundo, decidí mudarme a la Patagonia, ¿Alguna vez viviste un invierno por aquí ? Es el mejor lugar para transitar duelos.
Comencé una vida desde cero y sin dinero, para poder solventar esta nueva vida elegí cocinar y vender alfajores de maicena.
Mi terapia: caminar un montón de kilómetros a diario en la orilla del lago, sin importar la temperatura, el viento o la lluvia, mirando la montaña y charlando con mucha gente.
No es que hice un par de alfajores, no. Vendí cientos, miles de alfajores los suficientes para vivir en un lugar en donde no me conocían como fotógrafa.
Que divertida es la vida cuando nos animamos a jugar y surfear las incertidumbres del camino.
La elección de sufrir o simplemente atravesar el dolor es de uno.
La elección de qué hacemos con lo que pasa en nuestra vida, también.
Elegí vivir en la patagonia y fue la mejor elección que puede haber hecho para esa maga que necesitaba tiempo a solas. Me di mi tiempo, mi lugar y mi espacio para renacer, conocí personas tan maravillosas como los paisajes que habité. Subí todas las montañas que se cruzaron en los planes, contemple la cordillera de los Andes desde tantos ángulos que ya perdí la cuenta.
Y ahora… ahora hay una Maga fotógrafa que me esta pidiendo volver. Y para esto necesito volver a soltar, soltar certezas, soltar la comarca andina y moverme nuevamente para hacer lo que mejor se hacer, porque si, mis alfajores son los más ricos del mundo, pero mis fotos, mis fotos conmueven. Aprendí con los años que es mi sensibilidad lo que hace la diferencia. Es mi propia historia, mis locuras y aventuras, mis mil vidas dentro de ésta vida y mi forma de ver el mundo lo que hace que haga fotos desde mi profunda sensibilidad y que pueda conectar con lo que los demás sienten.
Me alejé de mi parte más fotógrafa.
Me alejé de la maga que estaba dispuesta a entregar su sensibilidad y capturar emociones y vínculos, porque no tenia disponibilidad emocional para lo externo. Y ahora una Maga renacida pide volver a ser vista como capturadora serial de emociones y momentos importantes en la vida de las personas.